La paternidad es un lugar de influencia, aprendamos del mejor maestro.
No sólo en sus discursos, también con su ejemplo Jesús mostró en qué consiste realmente un liderazgo sano y con propósitos eternos.
La paternidad es una forma de liderazgo, por lo que podemos mirar al mejor ejemplo y aprender importantes lecciones.
Acompañame en esta aventura de aprender lecciones de Jesús, para nosotros: los padres.
JESUS SE ATREVE A MOSTRARSE VULNERABLE
En condición humana, Cristo cargó con fragilidades humanas físicas (por eso pudo ser herido y morir) y emocionales, como la tristeza y la angustia.
Es en este último sentido que vemos al Señor en reiteradas ocasiones siendo honesto sobre sus sentimientos para con sus discípulos y delante de las multitudes.
Recordamos, por ejemplo, las palabras registradas en Mateo 17:17 en las que el Maestro expresa cierto grado de frustración ante la incredulidad:
"Jesús contestó: —¡Oh gente sin fe y perversa! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Traigan acá al muchacho".
O la ocasión de la muerte de Lázaro: "Al ver llorar a María y a los judíos que la habían acompañado, Jesús se turbó y se conmovió profundamente.
—¿Dónde lo han puesto? —preguntó.
—Ven a verlo, Señor —le respondieron.
Jesús lloró". (Juan11:33-35)
El Señor no escondió su enojo, ni reprimió su llanto. No fingió lo que sentía, ni se asiló para ocultarlo, fue valiente y fuerte para mostrarse genuinamente.
Pero tal vez el caso más conmovedor y emblemático de esto lo encontramos en torno a su Pasión.
Antes de morir, Él mismo llama a sus discípulos para que lo acompañen en su hora más oscura (Mateo 26:36-46). Los invitó a estar con Él y les abrió su corazón, les contó con brutal honestidad cómo se sentíay les pidió que lo ayuden en oración.
Dirás: "Pero eso lo hizo con los más íntimos". Es cierto, pero seguían siendo sus discípulos, sus aprendices, quienes lo admiraban.
Quizás nosotros, en situaciones similares, creemos que no debemos mostrarnos frágiles ante aquellos a quienes lideramos (también aplica para el ministerio); pero no es el ejemplo de Jesús.
¿Quiénes pueden estar más cerca en nuestro dolor, que nuestra propia familia?
Por supuesto que dependerá de las edades y el grado de madurez de nuestros hijos qué cosas podremos compartirles y cuáles no. Pero que lindo sería ejercitar esta virtud del Señor de atrevernos a mostrarles a nuestros hijos que somos frágiles; que a veces podemos estar tristes o preocupados, y que necesitamos de su amor, contención y sus oraciones.

NO LOS MANDA A HACER, HACE CON ELLOS
Pocas cosas son tan decepcionantes y desgastantes como estar bajo la autoridad de una persona que nos pide que hagamos lo que nunca le vemos hacer.
En la Biblia hay varios casos de esos "líderes" que demandaban mucho, pero demostraban poco (como Saúl, Acab, o Coré).
Jesús, por el contrario, fue el primero en hacer y mostrar el camino.
Al resucitar les mandaría a sus discípulos a salir al mundo, internarse en el sistema corrompido por el pecado para anunciar las buenas nuevas de salvación (Marcos 16:15), algo que -obviamente- Él ya había hecho (Juan 1:9).
Les dijo que debían encarnarse, adaptándose sin pretensiones a toda circunstancia (Lucas 10:1-12); lo que Él hizo desde el principio (Lucas 2:7).
Les enseñó que debían amar y perdonar a sus enemigos (Mateo 5:43-44); no es necesario explicar cómo Cristo cumplió con esto mismo.
Podríamos seguir configurando una larga lista, pero esa es una tarea que puedes hacer en tu estudio personal de la Biblia.
El punto es claro, al menos para mí: El Señor Jesucristo, como Maestro Excelente, dio el ejemplo poniendo su vida como modelo...y así debemos hacerlo los padres.
¿Me ven lavar los utensilios después de comer? ¿Me ven limpiar el baño? ¿Les muestro una vida consagrada al Señor y a la causa del Evangelio? ¿Ven en mí un ejemplo de oración? ¿Me escuchan reconocer mis errores y pedir perdón? ¿Soy sujeto a mis líderes? ¿Soy honesto en el manejo del dinero?
Solemos decir que "RARA VEZ VEMOS EN LOS HIJOS, LO QUE NO OCURRE EN LOS PADRES".
Que hermoso y alentador es ver un papá y una mamá que con su estilo de vida modelan el camino para sus hijos. Que en lugar de limitarse a dar órdenes y directrices cultivan un carácter y un testimonio dignos de admirar. Que en vez de decir: "hagan...", los invitan: "hagamos...".

ENTIENDE SU LIDERAZGO COMO LUGAR DE SERVICIO
Tal vez este sea uno de los conceptos que la iglesia moderna mal interpreta con mayor frecuencia.
Antes del siglo XX se aplicaba el término a gobernantes, reyes, jefes militares y autoridades religiosas, pero no se hablaba de liderazgo como disciplina.
El concepto de "leadership" (liderazgo) comenzó a desarrollarse en el campo de la administración de empresas, psicología organizacional y gestión de recursos humanos, principalmente en Estados Unidos entre 1900 y 1950, con el auge de la industria y las grandes corporaciones.
A partir de entonces surgieron conceptos como: liderazgo transformacional, liderazgo carismático, liderazgo estratégico y liderazgo situacional, todos muy ligados al mundo corporativo.
Posiblemente habremos aplicado algunas de estas teorías con relativo "éxito", si pensamos en la consecución de objetivos y gestión de proyectos. Pero nos ha alejado del modelo bíblico original.
Pensemos en los líderes más importantes del Antiguo Testamento: Moisés, Samuel, David...de todos ellos la Escritura destaca su corazón manso y la disposición de servir, Jesús es la culminación de ese ideal.
En Lucas 22:25-27 les dice a sus discípulos: "«En este mundo, los reyes y los grandes hombres tratan a su pueblo con prepotencia; sin embargo, son llamados “amigos del pueblo”. Pero entre ustedes será diferente. El más importante de ustedes deberá tomar el puesto más bajo, y el líder debe ser como un sirviente. ¿Quién es más importante: el que se sienta a la mesa o el que la sirve? El que se sienta a la mesa, por supuesto. ¡Pero en este caso no!, pues yo estoy entre ustedes como uno que sirve".
Y Juan registra otro episodio conmovedor cuando el Verbo Eterno de Dios, el Autor de la fe y quien sostiene al mundo con Su Palabra poderosa, se humilló para lavar los pies de sus criaturas. Luego agrega: "Ustedes me llaman “Maestro” y “Señor” y tienen razón, porque es lo que soy. Y, dado que yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Les di mi ejemplo para que lo sigan. Hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes" (Juan 13:13-15).
Así que, al llamarme el Señor a mirar su ejemplo, me invita a buscar las oportunidades de lavar los pies de mis hijas. De servirles a la mesa en lugar de sentarme para ser servido.
¡Qué hermoso! ¡Qué privilegio entender la grandeza del servicio en el Reino de los Cielos, y vivirlo en casa!
Veré con gozo el fruto de, en vez de ser un padre que demanda y se impone; seguir a mi Señor sembrando, cultivando y cosechando con humildad la obediencia y honra en la vida de mis niñas.
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